Florentino Pérez ha modificado de manera profunda la esencia original del Real Madrid, transformándolo en una entidad orientada principalmente al negocio y la adquisición de grandes figuras internacionales. Esta estrategia ha dejado de lado el valor histórico del club basado en una plantilla sacrificada y el desarrollo de jugadores de cantera.

En lugar de impulsar a futbolistas surgidos de la formación interna, la directiva apostó por incorporar nombres como Vinicius, Mbappé y Bellingham, quienes, aunque algunos salidos de la cantera, ahora son vistos más como "estrellas" que deben justificar los enormes contratos millonarios que reciben. Esta dinámica, sostienen críticos, genera una desconexión con el mérito deportivo y fomenta actitudes alejadas de la disciplina y la humildad que caracterizaban al club.

El dinero y el poder económico influyen no solo en la composición del equipo, sino también en el comportamiento de sus integrantes, quienes en ocasiones muestran dificultades para seguir las indicaciones técnicas y jerárquicas. Muchos analistas consideran que la raíz del problema va más allá del cuerpo técnico y la plantilla, señalando la necesidad de un cambio en la presidencia para recuperar la identidad perdida.

Sin embargo, la situación política y social del país complica ese panorama. Se sugiere que relevar a Florentino Pérez podría equivaler a sustituirlo por figuras vinculadas a sectores del poder ejecutivo nacional, lo que no significaría un cambio genuino para el club. Así, el debate en torno al futuro del Real Madrid y su liderazgo continúa siendo un tema pendiente entre aficionados y expertos.