Con un pregón que mezcló pronósticos meteorológicos y aprecio por el entramado social de la ciudad, Gemma Puig dio inicio a la Festa Major de Sant Cugat, marcando el comienzo de cinco días de actividades y celebraciones. La meteoróloga anunció que después de una primera ola de calor, las temperaturas se suavizarán, aunque el ambiente seguirá siendo cálido durante la festividad.

Puig destacó que más allá de las predicciones de los modelos climáticos, existe otro modelo imprescindible para el éxito del evento: el que generan las personas y entidades locales, cuyo esfuerzo conjunto sostiene la identidad de la ciudad. A lo largo de su discurso, comparó al tejido asociativo —como los Castellers, Diables, Geganters, Bastoners y Esbart— con fenómenos atmosféricos que dan vida y fuerza a la celebración, subrayando que «las grandes metas siempre son colectivas».

Además, compartió una mirada personal desde su llegada a Sant Cugat en 2013, resaltando cómo la ciudad ha logrado conservar su esencia de pueblo grande, a pesar del crecimiento poblacional que se acerca a los 100.000 habitantes. Para Puig, los espacios públicos y la proximidad de los vecinos son elementos que siguen definiendo el carácter y las tradiciones del municipio.

El pregón también evocó episodios climáticos que han marcado la historia local, como las inundaciones de 1962, el incendio de la Floresta y les Planes en 1994, y la nevada histórica de 2010. Estos eventos sirven como recordatorio de que la naturaleza siempre tiene un papel decisivo, pero al mismo tiempo evidencian la solidaridad y capacidad de organización de Sant Cugat ante las adversidades.

Finalmente, Puig enfatizó el compromiso de la Festa Major con la sostenibilidad y la lucha contra la crisis climática, insistiendo en que «cada pequeño gesto cuenta» para cuidar el entorno mientras se disfruta de la fiesta.