La marcha de Pep Guardiola marca el fin de un ciclo histórico para el Manchester City, club al que llegó en 2017 y con el que revolucionó la Premier League durante una década. Bajo su dirección, el equipo alcanzó un nivel de dominio sin precedentes en Inglaterra, ganando seis ligas en diez años —más que las cuatro que el club había conquistado en toda su historia antes de su llegada— y acumulando un total de veinte títulos.
Su balance lo sitúa como el segundo entrenador más exitoso en la historia de este deporte, solo por detrás de Sir Alex Ferguson, quien cosechó 49 títulos. Guardiola ha sido clave para establecer al City como una potencia estable y con un nivel de exigencia inédito en la liga inglesa, la más competitiva entre las competiciones domésticas europeas.
A lo largo de estos años, el Manchester City nunca descendió del tercer lugar en la tabla general y obtuvo cuatro de los diez mejores puntajes de la Premier League. Solo cedió la liga en algunas campañas a equipos como Chelsea, Liverpool o Arsenal. Este último, dirigido por Mikel Arteta, exasistente de Guardiola, cortó la racha de títulos ganadores del City en la temporada que culmina con su salida.
En su despedida, Guardiola reconoció que después de diez años era momento de que el club iniciara un nuevo capítulo con un entrenador que aportara energía fresca. Destacó la calidad del plantel actual como base para continuar con una etapa de éxito, y se mostró satisfecho por el reconocimiento que recibió incluso de su histórico rival Ferguson.
El legado de Guardiola trasciende las estadísticas: introdujo un estilo de juego que transformó el fútbol inglés y asentó al Manchester City como un modelo de consistencia y excelencia que redefinió el estándar de la Premier League.
