Iberdrola | bp pulse logró certificar que más de la mitad de los cargadores de su red pública en España y Portugal cumplen con parámetros de accesibilidad que mejoran la autonomía y la comodidad para personas con movilidad reducida. Esta iniciativa forma parte del compromiso de la empresa por integrar criterios inclusivos en el despliegue de su infraestructura ultrarrápida.
Los equipos adaptados sitúan los mandos y los conectores a una altura entre 850 y 1.050 milímetros, acorde con la norma DIN 18040-3, una referencia internacional para accesibilidad. Esta configuración permite cargar simultáneamente dos vehículos con potencias que oscilan entre 100 y 600 kW, sin disminuir las prestaciones técnicas ni dificultar el acceso.
Además de modificar los puntos de recarga, la empresa incluye en el diseño de sus estaciones al menos una plaza adaptada, siempre que el espacio lo permita. Estas plazas cuentan con una anchura mínima de 2,5 metros y un pasillo lateral de 1,5 metros, identificados con un cebreado en ángulo de 45 grados para facilitar maniobras y acceso. Esta planificación responde a una estrategia de sostenibilidad que busca además reducir el impacto ambiental derivado de la movilidad.
Según datos de la compañía, el uso de la red de Iberdrola | bp pulse durante el año ha evitado la emisión de más de 15.000 toneladas de CO2, reflejando el impacto positivo de esta infraestructura en la reducción de gases contaminantes. La accesibilidad se integra en un modelo de despliegue que equilibra requisitos técnicos y criterios de uso, anticipándose a las regulaciones y a las crecientes expectativas de los usuarios de vehículos eléctricos.
