El Sistema Nacional de Salud (SNS) requiere reformas estructurales urgentes para asegurar su sostenibilidad, según el informe presentado por la Fundación Gaspar Casal. El documento realiza un análisis crítico del SNS durante el periodo 2015-2025, detectando problemas que afectan su funcionamiento y gestión.

Entre las principales falencias destaca un modelo institucional excesivamente reactivo, marcado por el frecuente uso de Real Decreto-leyes que buscan respuestas inmediatas ante crisis, en lugar de una planificación a largo plazo. También se evidencia una alta rotación en las gerencias hospitalarias y una marcada brecha de género en los cargos directivos. Además, los profesionales sanitarios muestran signos de desgaste que amenazan la calidad del servicio.

En cuanto a la financiación, el sistema presenta un reparto desigual que favorece a los hospitales, absorbiendo entre el 62 % y el 63 % del gasto total, mientras que la Atención Primaria permanece prácticamente estancada en torno al 14 %. Esta descompensación limita la capacidad del sistema para ofrecer una atención preventiva y comunitaria eficiente.

El informe propone un decálogo de acciones para corregir estas deficiencias, entre las que destacan el fortalecimiento de la gobernanza, la profesionalización de la gestión hospitalaria, la promoción de la evaluación sistemática de resultados y la aceleración de la transformación digital. Asimismo, enfatiza la necesidad de reforzar la transparencia, fomentar la investigación, desarrollo e innovación (I+D+i) y consolidar la Atención Primaria como un pilar estratégico del SNS.

La presentación se llevó a cabo en la Fundación Rafael del Pino, donde Alicia del Llano, directora de Proyectos de la Fundación Gaspar Casal, destacó la importancia de basar la gestión sanitaria en datos objetivos y evaluaciones rigurosas, enfatizando que la información es clave para avanzar. Por su parte, Isabel Rodríguez, responsable de Proyectos y Comunicación, subrayó la resiliencia técnica y humana del SNS, pero reconoció las «grietas estructurales» que demandan un replanteamiento del modelo para evitar su desgaste progresivo.

El informe también llama la atención sobre un SNS fragmentado administrativamente, lo que dificulta la coordinación y eficiencia. La propuesta busca una planificación estratégica que vaya más allá de respuestas coyunturales para asegurar un sistema más equilibrado y orientado hacia resultados a largo plazo.