La persistente acampada en la Plaza de la Virgen modificó su ubicación para no entorpecer las actividades del Corpus Christi, una festividad con profundo arraigo cultural e histórico en la ciudad. En una asamblea realizada en la noche, decidieron mover las tiendas de campaña desde el centro hacia un extremo junto a la fuente, en el espacio comprendido entre la calle Bailía y el camino hacia la calle Navellos.

Este traslado implicó que grupos de personas desmontaran y reubicaran todas las tiendas, así como los toldos que cubren la zona central. La nueva área destinada a la acampada es considerablemente menor que la original, lo que plantea la posibilidad de que algunas tiendas deban ser retiradas para evitar interferir con el desarrollo de la fiesta.

El colectivo responsable de la acampada explicó que, aunque mantienen su presencia por dignidad y reivindicación, buscarán colaborar con la celebración del Corpus, pues reconocen la importancia histórica y cultural de los eventos programados. Desde temprano, sostuvieron diálogos con los organizadores del Corpus, la Delegación del Gobierno y demás actores implicados para consensuar esta solución.

Ante la posibilidad de que la acampada obstaculizara el paso durante el acto, la alcaldesa de València, María José Catalá, mantuvo reuniones con Amics del Corpus y representantes del Arzobispado para preparar un plan alternativo que asegure el normal desarrollo de los festejos por el 700 aniversario del Corpus. El Ayuntamiento ha ofrecido todos los recursos necesarios para garantizar la realización de las celebraciones.

Los organizadores del Corpus mostraron comprensión hacia las demandas de los acampados, pero insistieron en que la plaza debía estar accesible para las actividades tradicionales. Por ello en la asamblea nocturna se planteó votar distintas opciones, incluyendo la posibilidad de abandonar la acampada, aunque esta opción fue rápidamente descartada.

El diálogo entre los distintos sectores continúa abierto, en un intento por equilibrar la protesta social con el respeto a una festividad emblemática para la ciudad.