Una tortuga boba (Caretta caretta) en fase juvenil fue encontrada en la playa de la Ribera en Ceuta, desatando la preocupación de las entidades ambientales locales. El ejemplar, de tamaño pequeño y peso cercano a los 4 kilos, fue detectado por un joven que, al notar que apenas se movía, la sacó del agua y avisó a los servicios de emergencia.
El aviso llegó al CECAM, el centro especializado en atención a fauna marina, donde su presidente acudió al lugar y realizó maniobras de reanimación al animal durante media hora. Aunque las tortugas marinas tienen respiraciones lentas que permiten tiempos extendidos para la recuperación, el ejemplar finalmente falleció, lo que conmocionó a las organizaciones encargadas de su protección.
Normalmente, las crías de tortuga boba se encaminan rápidamente hacia aguas oceánicas profundas después de nacer y permanecen en esa fase oceánica, llamada también “años perdidos”, durante varios años. Solo vuelven a zonas costeras cuando alcanzan la etapa juvenil nerítica, alrededor de los 10 a 15 años, para frecuentar áreas litorales y plataformas continentales. Por eso, la presencia de ejemplares tan jóvenes en zonas próximas a la costa resulta excepcional y preocupante.
El registro recurrente de tortugas juveniles en aguas someras de Ceuta podría evidenciar alteraciones significativas en sus patrones naturales de dispersión. Esta situación puede estar relacionada con factores como el daño ambiental causado por la actividad humana, desorientación, interacciones con artes de pesca o cambios en las condiciones ecológicas del Estrecho de Gibraltar.
Ante esta problemática, DAUBMA y CECAM han expresado su inquietud y subrayaron la necesidad de un estudio científico riguroso que investigue estas anomalías. Además, han reclamado que las autoridades correspondientes fortalezcan las acciones de protección y control para salvaguardar a estas especies marinas.
