Contrario a la creencia popular sobre la necesidad de alcanzar los 10.000 pasos diarios, el Dr. Juan Corbalán, especialista en Medicina de la Educación Física y el Deporte, sostiene que cualquier tipo de actividad física es mejor que ninguna y que la clave está en mantener un movimiento constante y activo durante el día. Este enfoque prioriza la calidad y regularidad del ejercicio sobre una cifra específica.
El experto, integrante del comité de Wone Health, clínica especializada en longevidad, recalca que la salud no depende exclusivamente de la genética, sino que está profundamente influenciada por el estilo de vida. Factores como la alimentación, la actividad física, la gestión del estrés, el descanso y los vínculos sociales determinan si la predisposición genética se traduce en bienestar o enfermedad a través de mecanismos epigenéticos que regulan la interacción entre genes y entorno.
En cuanto a la recomendación de ejercicios específicos, Corbalán destaca la importancia de un programa que combine distintos tipos de movimientos —incluyendo fuerza, cardiovascular y movilidad—, ya que este equilibrio favorece la autonomía y calidad de vida en edades avanzadas. La fuerza muscular, en particular, juega un papel fundamental porque funciona a modo de órgano endocrino que no solo mejora la capacidad física, sino que también aporta beneficios metabólicos y protege contra enfermedades neurodegenerativas y cardiovasculares.
El especialista advierte que no se trata de realizar ejercicio en exceso, sino de encontrar un ritmo sostenible que permita mantener el cuerpo activo y fuerte, evitando sedentarismo. Además, subraya que apenas tres días de entrenamiento semanal pueden ser suficientes para experimentar mejoras sustanciales en la salud y aumentar las expectativas de vida.
Respecto al mito del podómetro Manpo-kei, que popularizó la cifra de 10.000 pasos, el Dr. Corbalán aclara que su origen es más comercial que científico y que no existe un consenso que lo respalde como objetivo universal. Más allá de caminar, incluir actividades que trabajen la fuerza y la movilidad es fundamental para prevenir caídas, proteger los huesos y mejorar la función cardiovascular.
