El descenso del Valencia CF en la clasificación de LaLiga y su prolongada ausencia en competiciones europeas guardan relación directa con la limitada inversión realizada en fichajes desde 2020. A lo largo de las últimas seis temporadas, el club ha destinado menos recursos que la mayoría de sus rivales para reforzar su plantilla, lo que ha afectado notablemente su rendimiento deportivo.
En concreto, el club apenas ha comprometido poco más de 59 millones de euros en refuerzos durante las 12 ventanas de mercado que se abrieron desde el verano de 2020. La pasada temporada fue la que mayor inversión registró, con 17 millones de euros, cifra que aún queda por debajo de lo destinado por otros equipos con menor historia europea.
Esta estrategia de gasto contrasta con la de otros clubes que han apostado con fuerza en el mercado y han mantenido presencia en la UEFA. Equipos como Girona, Mallorca o UD Almería han superado ampliamente al Valencia CF en inversión, incluso algunos de ellos han logrado disputar competiciones internacionales pese a estar en categoría inferior o en posiciones de ascenso. Además, entre los equipos de LaLiga que coinciden con el Valencia en Primera División, la mayoría ha invertido más y han accedido a torneos europeos, incluyendo al Athletic Club y Osasuna, que han conseguido plaza en Champions League y Conference League respectivamente.
Este menor desembolso económico ha implicado que el Valencia CF esté perdiendo terreno no solo en la competición doméstica sino también en los beneficios que generan los torneos europeos, que representan una fuente importante de ingresos y prestigio para los clubes. Desde la salida de la última participación en octavos de final de la Champions League en 2020, el club del murciélago no ha vuelto a disputar ningún partido oficial en el Viejo Continente, un hecho inusual si se compara con la historia previa del club.
