La pintura, a pesar de los pronósticos que la daban por desaparecida frente a la fotografía y otras formas de arte contemporáneo, mantiene un pulso activo gracias a una nueva generación de creadores. Así lo refleja la exposición "La última pintura", inaugurada en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC) y comisariada por Curro González y Alberto Figueroa, que reúne a 27 artistas jóvenes junto a cinco nombres más veteranos para dialogar sobre esta disciplina.

La muestra pone en tensión los prejuicios sobre la pintura, destacando su diversidad y capacidad para abordar temas actuales, desde la crítica social hasta la reflexión sobre el propio oficio artístico. La selección incluye obra que denuncia problemáticas como la crisis de la vivienda y el estrés cotidiano a través del lenguaje de la pintura, como en el caso del cordobés Fran Baena, quien reinterpreta los memes digitales para visibilizar estos conflictos.

Por su parte, Carlos Cañadas, originario de Granada, exhibe en su serie "Variaciones Dalton" a personajes inspirados en los forajidos enemigos de Lucky Luke. Estos personajes muestran una contradicción entre su conducta rebelde y su sensibilidad artística, utilizando referencias cinematográficas y filosóficas para cuestionar la imagen tradicional del “artista y bandido”. Según el comisario Curro González, esta fusión simboliza la complejidad de una pintura que no es una práctica aislada ni espontánea, sino el resultado de un legado generacional que se actualiza.

El nombre de la exposición juega con la idea de que la pintura estaba al borde de desaparecer, una visión que los propios artistas y comisarios rechazan. Desde la aparición de la fotografía, la pintura fue muchas veces subestimada y desplazada, pero esta muestra evidencia su persistencia y transformación. Los creadores nacidos entre 1977 y 1998 exploran desde distintas aristas el género: algunos se enfocan en la denuncia social, otros en la memoria histórica o en la pura contemplación estética, confirmando que la pintura conserva un vigor notable.

Los comisarios también destacaron cómo los artistas jóvenes recibieron con entusiasmo la posibilidad de exponer su obra junto a la de sus referentes, configurando un espacio de encuentro intergeneracional. Esta convivencia potencia la reflexión sobre la tradición pictórica y sus posibilidades actuales, desafiando la idea de la pintura como un arte “caducado”.