A falta de dos jornadas para que termine la temporada 2025-26 de LaLiga, la lucha por los puestos europeos y la permanencia se ha tornado especialmente intensa. La distancia de apenas nueve puntos que existe entre el séptimo clasificado, Getafe, y el equipo que marca la zona de descenso, Mallorca, refleja una competición extremadamente apretada, cosa que no se había visto en casi tres décadas.

Desde que la Primera División adoptó el formato de 20 equipos en la temporada 1997/98, nunca se había registrado una diferencia tan baja entre estas posiciones cuando restan tan pocas fechas para el cierre del campeonato. Históricamente, la distancia media en las últimas 28 temporadas entre ambos puestos era de casi veinte puntos, y la menor diferencia antes de esta campaña había sido de doce puntos en contadas ocasiones. Esto subraya una temporada inusualmente equilibrada donde cualquier fallo o acierto puede determinar destinos.

Esta situación refleja dos fenómenos principales: por un lado, la irregularidad y el nivel bajo de los equipos que están luchando por acceder a la zona europea, y por otro, la cada vez mayor competitividad de los que intentan evitar el descenso. De hecho, el Getafe, que ahora sostiene la séptima plaza con 48 puntos, muestra el peor registro de puntaje para esa posición en las últimas décadas; cinco puntos menos que la media histórica. Esto se atribuye a la incapacidad de los equipos de la parte alta media para acumular puntaje sólido y constante durante la campaña.

En paralelo, la pelea por salvar la categoría ha cobrado una intensidad similar a pocas temporadas anteriores. Equipos como el Mallorca, con 39 puntos y en puestos de descenso, han mostrado un desempeño relativamente competitivo que obliga a un esfuerzo constante para evitar la quema, elevando la dificultad y emoción en esta recta final.

Este escenario ha convertido la jornada final de LaLiga en un auténtico parque de atracciones, donde cada partido tiene un peso decisivo y los equipos sufren una enorme presión por mantener sus aspiraciones europeas o escapar del descenso. La paridad observada este año pone en evidencia la creciente competitividad de la liga y la importancia de no ceder terreno ni un punto en estas últimas fechas.