Lamine Yamal fue una pieza clave en el triunfo de España sobre Bélgica que aseguró el pase a semifinales del Mundial, pero su actuación reflejó una lucha interna entre su talento y la presión por igualar a las grandes figuras del torneo. En la primera mitad destacó por su rapidez, capacidad para atraer rivales y la jugada que derivó en el primer gol junto a Pedro Porro. Sin embargo, su ansiedad por brillar como Mbappé, Haaland o Messi afectó sus decisiones en la segunda parte.
La obsesión de Yamal por estar a la altura de las estrellas que dominan el Mundial lo llevó a tomar elecciones erradas durante el partido, en un encuentro que requería, sobre todo, tranquilidad y precisión. A pesar de ello, mostró un gran compromiso e intentos constantes, aunque la presión terminó siendo un lastre para su rendimiento.
Otro jugador que brilló fue Fabián Ruiz, quien fue la sorpresa del entrenador De la Fuente al reemplazar a Pedri y formar dupla con Dani Olmo. Esta combinación le dio a España mayor llegada por el centro, contribuyendo decisivamente a la construcción del gol. La selección española demostró así la profundidad y variedad en su plantilla a lo largo del torneo.
En defensa, Eric García tuvo un Mundial sólido, aunque aún rememora un error cuando perdió un balón frente a De Ketelaere que pudo costarle caro a España. No obstante, su intervención final fue crucial para asegurar la victoria y avanzar en la competición.
Unai Simón, el portero del Athletic, cortó una racha impresionante de imbatibilidad que llegó a los 649 minutos sin recibir goles en el Mundial. A pesar de admitir el primer tanto, mantuvo el liderazgo bajo los tres palos y realizó varias atajadas decisivas. Sin embargo, sus salidas en falso en los minutos finales pusieron en peligro el resultado y demostraron cierta pérdida de control que generó momentos de nerviosismo entre sus compañeros.
