España registra un aumento significativo en la presencia de perros durante las vacaciones, lo que ha impulsado a numerosas localidades costeras a habilitar espacios específicos para los animales. Sin embargo, las normas sobre la entrada de perros a las playas dependen de cada ayuntamiento y comunidad autónoma, lo que genera diversidad en las políticas y horarios permitidos, desde playas abiertas todo el día hasta otras con acceso restringido a franjas nocturnas.
En el litoral mediterráneo, Cataluña lidera el modelo de gestión con espacios pioneros para perros como la playa de La Rubina en Empuriabrava, reconocida por su amplitud y servicios especializados. Barcelona suma más áreas habilitadas cada año, destacando la Playa de Llevant y Cala Vallcarca en Sitges. La provincia de Tarragona también incrementa estas zonas en municipios como Cambrils, Salou o el Delta del Ebro, con parajes naturales que favorecen el disfrute canino.
Por su parte, la Comunidad Valenciana desarrolla varias playas adaptadas para mascotas. Alicante alberga la conocida Doggy Beach en Agua Amarga, equipada con enganches para correas y establecimientos pet-friendly. Santa Pola ofrece la accesible Caleta dels Gossets, mientras que en Valencia la playa de Pinedo se posiciona como la alternativa principal cerca de la ciudad. Castellón suma calas de cantos rodados, como las ubicadas en Vinaròs, para quienes buscan ambientes más tranquilos y menos concurridos.
En la costa norte, la normativa es variada pero también hay espacios destacados para perros. Galicia emerge como una región referente con municipios como O Grove, que incluye la playa de O Espiño donde los perros tienen amplias libertades. La provincia de Lugo suma arenales como Punta Corveira en Barreiros, abiertos de manera permanente. En Cantabria, la playa La Maza en San Vicente de la Barquera ofrece servicios exclusivos como fuentes especiales para animales, facilitando su hidratación tras el ejercicio.
Este mosaico de regulaciones exige a los dueños de perros informarse previamente sobre las condiciones de cada playa para evitar multas elevadas. Si bien la Ley de Costas no prohíbe de forma general la presencia canina en zonas de baño, la decisión de autorizar o restringir el acceso corresponde a los gobiernos locales. Así, el turismo pet-friendly se consolida como un sector en crecimiento, y muchas playas adaptan sus infraestructuras para responder a esta demanda en aumento.
