Las portadas de los juegos para la consola NES funcionaban como la primera ventana para captar el interés del público en un mercado aún dominado por los cartuchos físicos. Entre ellas, Kid Icarus sobresalió por ser uno de los dos juegos con carátula plateada, un detalle poco común que lo distinguía visualmente, reforzando la intriga y anticipación antes de siquiera encender la consola.

La saga The Legend of Zelda también destacó por su elegante diseño. En especial, el segundo juego de la serie, Zelda II: La aventura de Link, mostraba una portada con una espada imponente sobre un fondo azul frío, que reflejaba la mayor dificultad y el tono más oscuro de esta entrega. Además, tanto esta como la primera versión lucían cartuchos dorados visibles a través de un agujero en la caja, un toque que transmitía calidad y exclusividad.

Los juegos con mecánicas simples, como Tetris, lograron un impacto visual importante gracias a una portada cuidadosamente diseñada, que elevaba el atractivo de un rompecabezas en una etapa donde los videojuegos eran vistos mayormente como entretenimiento infantil. La famosa imagen llegó a parecer una obra pictórica, ayudando a que el juego se posicionara como un éxito entre el público.

Las aventuras clásicas de NES, como Super Mario Bros., todavía contaban con diseños algo rudimentarios pero cargados de encanto. En esta portada, los personajes principales eran Mario y un Goomba, siendo Bowser apenas reconocible, reflejando el inicio de una franquicia que transformaría el género y la industria.

Otros títulos como Life Force: Salamander mostraron un arte más audaz y metálico, precursor de las tendencias visuales de la siguiente generación. Esta carátula capturaba la esencia del juego cooperativo y de ritmo rápido, siendo uno de los diseños más atractivos y recordados de la época.

Finalmente, juegos que marcaron la experiencia inicial de muchos jugadores, como Ice Climber, presentaban portadas sencillas pero efectivas, que complementaban la novedad de descubrir nuevos mundos a través de la NES.