Después de ganar nuevamente en Jerez, Álex Márquez llega al Gran Premio de Catalunya con expectativas altas pero realistas. El piloto español reconoce que inicia cada carrera con la intención de ganar, aunque reconoce que múltiples factores influyen en el resultado final de un fin de semana de MotoGP.

El equilibrio mental es clave para Márquez, quien admite que tras un triunfo como el de Jerez, la experiencia de un resultado menos favorable en Le Mans lo ayuda a mantener los pies en la tierra. Consciente de la exigencia de la temporada, Álex subraya que no se puede perder la concentración ni confiarse porque quedan muchos grandes premios por delante.

Como vigente subcampeón del mundo, Márquez evita pensar en el pasado y prefiere centrarse en el presente. Considera que cada carrera es una oportunidad nueva y que los objetivos de esta temporada se definirán mejor tras las próximas competencias, incluyendo la de Barcelona, donde espera dar un paso adelante. Si bien por ahora no pone en foco la lucha por el título, busca recortar puntos frente a los pilotos punteros en circuitos que le favorecen, como Montmeló, Mugello y Assen.

En cuanto al desarrollo técnico, Álex analiza la mejora significativa de Aprilia respecto al año anterior, una evolución que atribuye a un avance notable por parte del fabricante italiano. No obstante, destaca que Ducati también se ha recuperado tras pruebas clave como la de Jerez, volviendo a ser competitiva y preparada para luchar por victorias, objetivo que Márquez busca alcanzar con su equipo.

El piloto confirma que contar con una moto de fábrica en Ducati representa una ventaja importante. Este material de primer nivel se nota en la competencia, sobre todo en temporadas donde otros fabricantes logran progresos importantes. Para Álex, este año su Ducati “pata negra” le permite estar más cerca de sus rivales y afrontar con mayor confianza las próximas carreras.