Los Castellers de Barcelona alcanzaron una nueva cumbre alar figurativa y literal al completar un «3 de 7» en la estación de Jungfraujoch, conocida como el "Top of Europe", situada en los Alpes suizos a 3.454 metros sobre el nivel del mar. Esta actuación rompe los registros previos, que se limitaban a los Pirineos, y representa un hito en la historia de las torres humanas.

La gesta no solo impresionó por su altura, sino por las extremas condiciones ambientales. Pese al sol, las temperaturas rondaban apenas los 10 grados y la falta de oxígeno a esa altitud supone un desafío físico considerable tanto para quienes forman la base —la pinya— como para los castellers que integran la estructura y la cúspide. La veteranía y la cohesión del grupo fueron claves para superar estas dificultades.

Además, esta hazaña contó con la colaboración de los Castellers de Lausana, que acompañaron a la colla catalana en esta aventura que une la cultura catalana con el entorno alpino suizo. La participación conjunta refuerza el carácter internacional y cultural de esta tradición catalana, declarada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

El récord superó notablemente las marcas anteriores obtenidas en la cordillera de los Pirineos: en el año 2000, los Bordegassos de Vilanova levantaron un pilar de cinco en el Aneto a 3.404 metros, y en 2017, los Maduixots realizaron un pilar de cuatro en la Pica d’Estats a 3.143 metros. Al situar el «3 de 7» a 3.454 metros, los Castellers de Barcelona se consagran como líderes en altura dentro del mundo casteller.

Esta actuación quedó grabada ante la impresionante vista de la glaciar de Aletsch, el más grande de Europa y protegido por la Unesco, para un numeroso público de visitantes que pudo presenciar un espectáculo poco habitual. La imagen de las camisas rojas recortadas contra las nieves perpetuas de la Jungfrau y el Mönch promete permanecer como un símbolo de la expansión y permanencia de esta tradición más allá de sus fronteras habituales.