La final de la Champions League enfrentó dos proyectos muy distintos en el campo de Budapest, donde Luis Enrique llevó al PSG a su tercera victoria en esta competición, igualando la marca de entrenadores legendarios como Pep Guardiola y Zinedine Zidane. Sin Kylian Mbappé en el equipo, el técnico asturiano demostró que su apuesta tácticamente disciplinada y su intensidad colectiva superaron la calidad individual del rival.
Desde el inicio, Luis Enrique mostró una actitud ofensiva y ambiciosa, en contraste con la estrategia conservadora y más reactiva de Mikel Arteta al frente del Arsenal. El equipo inglés apostó por una defensa sólida y ordenada, lo que complicó la generación de ocasiones para el PSG, pese a que los parisinos dominaron la posesión gran parte del partido. Según el registro estadístico, el PSG mantuvo el control con un 72% del balón, mientras que el Arsenal apenas alcanzó un 28%, reflejo de la resistencia inglesa más que de dominio real en la zona ofensiva.
El PSG no logró reproducir la fluidez ofensiva que mostró la temporada pasada, cuando goleó al Inter por 5-0 en la final, pero sí consiguió mantenerse firme y aguantar la presión del rival. Luis Enrique reconoció la dificultad del encuentro y elogió la competencia del Arsenal, que empezó fuerte con un gol tempranero y obligó a su equipo a redoblar esfuerzos para remontar. Pese a ello, destacó la evolución del PSG desde la llegada del asturiano, que instauró un manual de exigencia y presión colectiva, en contraste con el estilo anterior donde Mbappé, ahora en el Real Madrid, no siempre cumplía esas tareas.
El entrenador afirmó sentirse orgulloso del compromiso y la energía de sus jugadores, algunos incluso excedidos en su deseo de entrenar y mejorar. Esta actitud, sumada a la gestión táctica, hace pensar que el PSG buscará mantenerse como una potencia europea y luchar por la que sería su tercera Champions consecutiva, un logro que solo ha conseguido el Real Madrid hasta ahora.
El respaldo económico qatarí del PSG es innegable, pero la llegada de Luis Enrique marcó un punto de inflexión en la ambición deportiva del club. Su tercera consagración en la máxima competición europea confirma su lugar entre los entrenadores más destacados, con solo Carlo Ancelotti por delante en número de títulos. La celebración tras la tanda de penales quebró el protocolo y mostró la felicidad y efusividad del exentrenador del Barcelona, quien afirmó con énfasis que "en París están con la flor", una expresión de confianza y respaldo hacia su proyecto.
