Un ataque masivo de más de 200 buitres terminó con la muerte de un becerro y dejó en estado crítico a su madre en una explotación ganadera de Guadramiro. El suceso, registrado en una zona de difícil acceso, ha generado alarma entre los productores rurales por la creciente incidencia de agresiones similares y la ausencia de compensaciones oficiales.
La vaca fue sorprendida mientras paría y, debilitada, no pudo defenderse de la bandada de aves carroñeras. Aunque inicialmente aún estaba viva, los buitres le causaron graves heridas, incluso mordieron sus ubres, provocando un sangrado incontrolable que condenó al animal a una muerte segura.
El alcalde de Guadramiro presenció la escena junto a otras personas y aseguró que resultó imposible impedir el ataque debido al terreno con matorrales y bardas que dificultan la intervención. La magnitud del grupo, que superó los dos centenares de buitres, fue un factor clave que dejó sin opciones al ganado.
Tras el ataque, el ganadero afectado solicitó ayuda veterinaria urgente, pero el diagnóstico confirmó que la vaca no sobreviviría a las lesiones. Ante la impotencia por la situación y la falta de respaldo institucional, el propietario inició un reclamo formal mediante los agentes de Medio Ambiente para denunciar el hecho.
Este episodio vuelve a poner sobre la mesa las quejas del sector por la ausencia de mecanismos de indemnización frente a daños causados por fauna silvestre, un problema que se ha incrementado en frecuencia. La vulnerabilidad del ganado en explotaciones rurales y la dificultad para proteger a los animales en zonas remotas son aspectos críticos que tensionan a los productores.
