En España, varios productos vendidos por internet bajo la apariencia de suplementos alimenticios continúan circulando pese a estar prohibidos por contener medicamentos no autorizados, como el sildenafilo y el tadalafilo, usados para tratar la disfunción eréctil. La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) ha retirado del mercado determinados productos alegando que incluyen principios activos con efectos farmacológicos, pero que no informan adecuadamente en su etiquetado, lo que los transforma en medicamentos ilegales.

En 2024, la AEMPS prohibió tres productos muy difundidos en plataformas digitales, pero que siguen siendo promocionados a día de hoy en redes sociales y buscadores. Estos son Royal Honey VIP, Jaguar Power y Royal Honey Plus, que se venden como miel natural con efectos energéticos y vigorizantes asociados a la "potencia masculina". Pese a su reclamo de ser fórmulas “100% naturales”, contienen cantidades significativas de sildenafilo, incumpliendo la normativa sanitaria que exige autorización previa para su comercialización y requiere receta médica.

El sildenafilo actúa dilatando los vasos sanguíneos para facilitar la erección, por lo que se considera un medicamento, no un suplemento. La legislación europea y española establece que toda sustancia con capacidad para “restaurar, corregir o modificar una función fisiológica” debe ser evaluada y autorizada antes de su comercialización. Al ocultar estos compuestos en el etiquetado, los fabricantes eluden los controles sanitarios, exponiendo a los consumidores a riesgos para la salud, especialmente para quienes pueden tener contraindicaciones o interactuar con otros fármacos.

Estos productos se aprovechan de la regulación más laxa para complementos alimenticios, que no requieren los mismos controles rigurosos que los medicamentos. Así, los consumidores pueden confundirse al pensar que adquieren un producto natural y seguro, mientras adquieren sustancias activas sin supervisión médica. La AEMPS insiste en la importancia de verificar la procedencia y la composición real antes de comprar tratamientos por internet.

En general, la ley prohíbe comercializar medicamentos sin autorización y exige que los productos tengan un etiquetado transparente. Cuando se detecta un incumplimiento, la AEMPS puede ordenar la retirada, cuarentena o prohibición definitiva, además de vigilar que las promociones no se mantengan activas en medios digitales. Sin embargo, la dispersión en redes sociales y plataformas complica la erradicación total de estos artículos ilegales.

Los consumidores deben desconfiar de productos que prometen efectos farmacológicos bajo la apariencia de suplementos o alimentos “naturales”, especialmente cuando se venden a través de canales no oficiales. La adquisición de sildenafilo, tadalafilo u otros medicamentos sin receta y sin control sanitario puede generar efectos adversos graves y dificultar el diagnóstico y tratamiento adecuado de condiciones médicas.