El partido de octavos de final entre México e Inglaterra comenzó con una intensa dinámica, marcada desde temprano por una tarjeta amarilla para Declan Rice por una falta sobre Luis Romo. A pesar del roce inicial y la atención médica requerida por el mexicano, el juego se desarrolló con mucha pelea en el medio campo y una marca constante del equipo mexicano.

Inglaterra apostó por ataques rápidos, especialmente por la banda izquierda con Gordon y por el centro con Bellingham, quien fue el protagonista en los primeros momentos al anotar dos goles en rápida sucesión. Tras un centro de Saka, Bellingham superó a Jorge Sánchez y abrió el marcador con un remate sencillo. Minutos después, volvió a ganar en un desborde por izquierda y puso el 2-0, poniendo en aprietos a los locales en un estadio bajo tormenta eléctrica.

Ante el golpe, México reaccionó inmediatamente y logró acortar distancias antes del descanso. Un tiro libre ejecutado por Alvarado generó un rebote en la defensa inglesa que Quiñones aprovechó para rematar con potencia y establecer el 2-1, renovando la esperanza para la afición local. El cierre del primer tiempo estuvo cargado de emociones; el portero inglés Jordan Pickford realizó atajadas cruciales que evitaron el empate, mientras el Tri luchó incansablemente para mantenerse en el partido.

El encuentro inició con retraso de una hora debido a una tormenta eléctrica que afectó la zona sur de la ciudad de México y problemas logísticos en el acceso al estadio. La decisión de postergar el arranque se tomó de forma conjunta entre las federaciones y autoridades, para garantizar la seguridad de los espectadores y las condiciones óptimas en el Estadio Azteca.

Durante el desarrollo, México intentó generar peligro principalmente por las bandas con Mora y Alvarado, aunque sus ataques no lograron aún la contundencia necesaria para equilibrar el marcador. Inglaterra mantuvo la estrategia de pases largos y juego veloz, buscando aprovechar los espacios y la desconcentración del Tri tras los goles iniciales.

Este partido marcó un punto crucial para México, que pese al golpe temprano, no bajó los brazos y mostró resiliencia en el terreno de juego. Sigue la expectativa sobre cómo se desarrollará la segunda mitad tras un primer tiempo de alta tensión y momentos de gran fútbol.