José Mourinho comenzó a trazar el futuro inmediato del Real Madrid, poniendo especial foco en el sector ofensivo. Su intención es remodelar una plantilla que, en su opinión, ha perdido competitividad y necesita jugadores que se adapten a su sistema rígido y agresivo en ataque.

Dentro de este plan, Mourinho identificó a dos futbolistas que no encajan en su esquema: Rodrygo Goes y Franco Mastantuono. En el caso de Rodrygo, aunque posee talento y movilidad, su perfil no se ajusta al modelo de juego que el entrenador pretende, donde la figura de Vinícius y la llegada de Kylian Mbappé concentran gran parte del protagonismo ofensivo. Por ello, Mourinho solicitó la salida del brasileño, prefiriendo concretar una transferencia que reporte ingresos al club, aunque esta operación se baraja para el mercado de invierno debido a una lesión reciente del jugador.

Por otro lado, la situación de Mastantuono es distinta. El argentino es una apuesta de futuro para el club y Mourinho considera que debe ganar experiencia y minutos competitivos fuera del equipo principal. Por esta razón, se analiza una cesión que facilite su desarrollo, aunque tampoco se descarta una venta con opción de recompra que permita al Madrid mantener el control sobre su progresión.

El estilo de Mourinho requiere atacantes con perfiles definidos que mantengan posiciones específicas y sean agresivos en sus movimientos, lo que ha dejado fuera del plan inmediato a Rodrygo y Mastantuono. Mientras el brasileño no logra continuidad ni encaja como extremo ni como delantero, el argentino enfrenta un plantel saturado en su posición, con jugadores como Jude Bellingham y Arda Güler que también demandan minutos.

La estrategia del nuevo entrenador apunta a una plantilla más corta, efectiva y adaptada a sus exigencias tácticas, por lo que estas dos bajas podrían marcar el rumbo en el próximo mercado del Real Madrid. Mantener el valor de ambos futbolistas es clave, pero ninguno figura como prioridad en el proyecto a corto plazo.