Durante el partido entre Noruega e Inglaterra en el Mundial 2026, el árbitro Turpin anuló un gol que parecía poner el 2-1 a favor de Noruega tras detectar una falta previa cometida por un jugador ofensivo antes del saque de esquina. La decisión, apoyada en el VAR, incluyó además la repetición del córner, una novedad introducida con las nuevas reglas del torneo.

La falta ocurrió cuando Haaland empujó a un defensor inglés dentro del área antes de que el balón entrara en juego. Según la actualización reglamentaria establecida por la IFAB, sujetar o forzar a un rival en esa situación es sancionable y puede invalidar cualquier acción ofensiva consecuente, incluso si el balón aún no se ha jugado.

Esta aclaración al protocolo de uso del VAR en la Copa Mundial permite revisar faltas claras cometidas por el equipo atacante antes de un saque de esquina o tiro libre que tengan impacto inmediato en el desarrollo del juego, como un gol o penalti. Si el árbitro confirma la infracción, además de anular la jugada se repiten los tiros y se aplican sanciones disciplinarias según corresponda.

En Inglaterra, la medida ha sido percibida como una forma de frenar tácticas como las pantallas ofensivas frecuentes en el Arsenal, equipo conocido por su efectividad en jugadas a balón parado. La norma busca evitar que acciones ilegales previas al saque influyan decisivamente en el resultado, promoviendo un juego más limpio desde estas situaciones.

Este cambio reglamentario supone un ajuste importante en el arbitraje de fútbol internacional, ya que amplía el alcance del VAR para penalizar infracciones antes de la puesta en juego estricta del balón, garantizando un control más riguroso en jugadas estratégicas como saques de esquina y tiros libres.