El arbitraje español ha tenido una presencia muy discreta en el Mundial 2026, con Hernández Hernández relegado casi por completo a roles secundarios y Carlos Del Cerro Grande envuelto en errores controvertidos durante el torneo. A medida que avanzan los cuartos de final, la escasa participación de estos árbitros españoles ha decepcionado a sus seguidores y cuestiona su representatividad en un evento de alto nivel.

Hernández Hernández, elegido por encima de su compatriota Sánchez Martínez, únicamente dirigió un partido en la fase de grupos, el Brasil-Haití, donde aplicó una medida inédita sancionando la demora de un portero al reanudar el juego. Sin embargo, desde entonces no ha arbitrado ningún otro encuentro y su única contribución posterior fue como cuarto árbitro en el duelo Noruega-Inglaterra, con Clement Turpin al mando del partido. A falta de una designación sorpresiva para semifinales o la final, su papel se limita a un gesto simbólico que reduce aún más la relevancia española en el torneo.

Por su parte, Carlos Del Cerro Grande, experimentado árbitro convocado para el VAR, no ha escapado a las críticas. Su gestión en el encuentro entre Estados Unidos y Paraguay generó confusión por un error en la identificación de jugadores. Tampoco las selecciones como Haití quedaron satisfechas con sus intervenciones en la revisión de jugadas, evidenciando fallas que afectan la imagen del arbitraje nacional.

Este balance contrasta con la actuación de árbitros de otras naciones consolidados en la élite, como Michael Oliver, que ya dirigió varios encuentros incluyendo el España-Bélgica. La situación española contrasta, además, con el desempeño de Mateu Lahoz en ediciones anteriores, quien en Rusia 2018 y Catar 2022 acumuló más designaciones, aunque también fue objeto de críticas en sus últimas actuaciones, como en el polémico partido Países Bajos-Argentina.