Rafinha Alcántara, recientemente retirado del fútbol profesional, se prepara para vivir el Mundial 2026 desde un rol diferente: como analista en DAZN. Instalado en Barcelona y alejado ya de las canchas, el exjugador profundiza en la presión y las cicatrices que dejó su intensa carrera, al mismo tiempo que observa con interés la competencia desde otra perspectiva.

El exfutbolista destacó la exigencia de jugar para Brasil, un país con una gran tradición y expectativa sobre la Canarinha. Asegura que esa presión es una constante que los jugadores deben asumir, y recordó la determinación con la que eligió representar a Brasil a nivel internacional a pesar de su juventud, decisión que no lamenta por haberla tomado de corazón.

Además, Rafinha habló sobre el liderazgo actual del equipo, citando a figuras como Neymar y Raphinha, capaces de tomar las riendas en momentos clave. También hizo referencia a la época en la que compartió vestuario con talentos como Messi, quien destacaba por su perfección, y Neymar, cuyo estilo rompía moldes.

Preguntado sobre sus dolencias físicas tras años de competición, reveló que al final de su carrera las lesiones fueron difíciles, afectando incluso actividades cotidianas como subir escaleras. Sin embargo, valoró la medalla olímpica ganada con Brasil como un logro por el que vale la pena pagar ese precio físico.

En cuanto a la llegada de los Mundiales, Rafinha se mostró motivado y con ganas de analizar los partidos desde un ángulo diferente, dejando atrás el rol de aficionado para convertirse en comentarista. En ese sentido, advirtió que una hipotética final entre Brasil y España podría generar conflictos, insinuando la pasión y rivalidad latente entre ambas selecciones y sus seguidores.