Cuando Óscar Pereiro cruzó la línea de meta en el Tour de Francia, no pudo celebrar inmediatamente su triunfo. El ciclista gallego obtuvo la victoria tras un resultado que inicialmente lo colocaba como segundo, pero el positivo por dopaje de Floyd Landis le otorgó el título de forma póstuma. A casi 20 años de aquel momento, Pereiro conserva cada detalle de esa carrera como si fuera ayer y habla con emoción y claridad sobre una experiencia única en el mundo del ciclismo.
El proceso de reconocimiento fue lento y atípico. Pereiro recuerda cómo se enteró del resultado definitivo mientras cumplía con su trabajo en una redacción periodística. La noticia lo tomó por sorpresa y generó una mezcla de sentimientos: orgullo por el triunfo, rabia por no haber podido vivir ese día plenamente y extrañeza por la forma en que se desarrollaron los hechos. Para él, la victoria no terminó el domingo en París, sino días después, al regresar a casa y ser reconocido oficialmente como campeón.
Antes del Tour, Pereiro no se imaginaba ganarlo. Destacaba que sus características deportivas y experiencia lo situaban más como un competidor para entrar en el top 10 que para subir al podio. Por eso, aquel desenlace inesperado significó una enorme sorpresa para él y para el ciclismo español. Pereiro rememora las etapas, la tensión y la incertidumbre vividas, además de la «Operación Puerto», un contexto complejo que rodeó a esa edición.
En medio de todo, una imagen quedó fija en su memoria: la portada que le dedicó el diario MARCA, con la foto que él consideraba que le debía el Tour. Ese gesto representó no solo el reconocimiento tardío, sino también la ilusión compartida entre el ciclista y quienes siguieron su hazaña desde Galicia. Aquel lunes en París fue, a su modo de ver, un momento simbólico que marcó el cierre de una historia singular dentro del deporte.
Tras décadas, Pereiro asegura que su victoria fue un caso irrepetible y que no se espera un episodio similar en el futuro. Expresa la idea de que lo suyo fue algo excepcional, resultado de circunstancias históricas y personales que no se duplicarán. Aun así, mantiene un vínculo vivo con ese Tour, que aún representa para él la cima de su carrera y una experiencia imborrable.
