El último encuentro de la fase de grupos en Los Ángeles enfrentó a dos selecciones que ya no tenían nada en juego en el torneo. Sin embargo, el partido entregó un espectáculo lleno de goles, emoción y una inesperada victoria para Turquía.

Estados Unidos comenzó con fuerza en su propio terreno, aprovechando un equipo turco que inicialmente mostró poca resistencia y numerosos cambios en su alineación. El local Trusty abrió el marcador con un disparo preciso, lo que despertó el ánimo en las gradas. Pero Turquía respondió con intensidad y logró empatar mediante un gran gol de Güler, quien celebró con rabia la anotación que parecía liberar tensiones acumuladas.

El choque siguió un ritmo vivo, con ambas selecciones intercambiando anotaciones. Turquía logró incluso adelantarse en el marcador gracias a Kokcu, mientras la defensa estadounidense mostraba vulnerabilidades evidentes. No tardó Estados Unidos en empatar nuevamente a través de Berhalter en la segunda mitad, haciendo que el partido mantuviera una dinámica abierto y entretenida.

Tras una pausa para hidratación y con las fuerzas ya equilibradas, Estados Unidos tuvo varias oportunidades para voltear el juego, incluso con la participación del experimentado Christian Pulisic. Sin embargo, la falta de tensión competitiva se plasmó en varias imprecisiones en defensa de ambos equipos, que ya no estaban presionados por los resultados.

Cuando el partido parecía encaminado a un empate, Turquía sorprendió con un gol en tiempo adicional por parte de Ayhan, llevándose así la victoria en un encuentro que, a pesar de su irrelevancia clasificatoria, dejó una buena impresión por la entrega y agresividad de ambos equipos.