Valve confirmó fechas y detalles del lanzamiento europeo de Steam Machine, su consola híbrida que combinará las funcionalidades de un PC con la experiencia tradicional de una consola. La venta arrancará a finales de junio, con un precio inicial que supera el umbral de los mil euros, dependiendo de la configuración elegida.

El modelo base de Steam Machine contará con un almacenamiento interno SSD NVMe de 512 GB y estará disponible sin mando a un precio de 1.039 euros. Los usuarios que opten por incluir el mando Steam Controller podrán adquirir esa versión por 1.108 euros. Asimismo, la versión más equipada, con 2 TB de almacenamiento y mando incluido, costará 1.428 euros. Valve habilitó un sistema de reserva previa gratuita que permanecerá abierto hasta el 25 de junio, aunque la compra definitiva se asignará mediante un sorteo aleatorio, lo que implica que hacer la reserva no garantiza la adquisición.

Más allá del almacenamiento y el mando, todos los modelos mantienen las mismas especificaciones técnicas: procesador AMD Zen 4 semipersonalizado con seis núcleos y doce hilos, tarjeta gráfica AMD RDNA 3 con 28 unidades de cómputo, 16 GB de memoria DDR5 junto con 8 GB de VRAM GDDR6 y conectividad avanzada que incluye Wi-Fi 6E, Bluetooth 5.3, y Ethernet gigabit. La consola tendrá un diseño compacto en forma de cubo de aproximadamente 15 centímetros y funcionará con SteamOS 3, el sistema operativo propio de Valve.

Los primeros análisis que comenzaron a circular ofrecen una visión crítica sobre el rendimiento de Steam Machine. Aunque el diseño y la integración de SteamOS reciben comentarios positivos, la potencia general queda por detrás de las consolas actuales como PS5, Xbox Series X y PS5 Pro, aunque el procesador es un 20% más rápido que el de PS5. Esta ventaja se ve limitada por un estrecho ancho de banda de memoria, que afecta el desempeño en juegos con formatos complejos. Por esta razón, modelos que cuestan casi la mitad, como la PS5 estándar, ofrecen una experiencia más fluida y estable.

Además, al tratarse de un sistema híbrido más cercano al PC, los usuarios deberán ajustar manualmente configuraciones como la resolución, el escalado y las opciones gráficas para alcanzar un rendimiento adecuado, algo habitual en ordenadores pero menos común en consolas de videojuegos tradicionales.