El riesgo estructural de incendios forestales en España no ha disminuido y seguirá igual hasta 2025, según el último informe de WWF España, que advierte sobre la creciente frecuencia de incendios inapagables, especialmente grandes siniestros que superan las 500 hectáreas.
Actualmente, la mayoría de los recursos públicos se destinan a la extinción de incendios, mientras que la prevención y gestión del territorio reciben una inversión mucho menor. Entre 600 y 700 millones de euros anuales se emplean en apagar fuegos, y apenas 180 millones en acciones preventivas y de adaptación.
Ante esta realidad, WWF ha hecho un llamado a la implementación de un Plan de Acción Integral que abarque tres pilares fundamentales: aumentar la resiliencia del territorio, reducir la vulnerabilidad humana y minimizar la siniestralidad causada por incendios. Este plan debe involucrar no solo al Gobierno, sino también a las comunidades autónomas, empresas y ciudadanos, tanto en áreas rurales como urbanas.
Entre las propuestas destacadas está la identificación y cartografía de las zonas de alto riesgo de incendio (ZARI) y las zonas estratégicas de gestión (ZEG), donde se deberían concentrar los esfuerzos preventivos. Además, se promueve la configuración de mosaicos agroforestales que integren actividades tradicionales como la ganadería extensiva y cultivos que contribuyan a la gestión del paisaje y la reducción del combustible forestal.
WWF también exige que se gestione anualmente al menos un 1% de la superficie forestal nacional, lo que implica intervenciones regulares y expansivas para restaurar y mantener el equilibrio ecológico. Asimismo, propone un ambicioso Plan Nacional de Restauración Ecológica que consolide la adaptación de los ecosistemas al fuego.
La organización insiste en la necesidad de fomentar una cultura de convivencia con el fuego basada en la prevención, fomentando el conocimiento del riesgo y la conexión con el medio rural. En este sentido, recomendó blindar la interfaz entre zonas urbanas y forestales mediante planes de autoprotección efectivos, que reduzcan la exposición de las poblaciones a los incendios.
Para mejorar la eficacia de las políticas contra el fuego, WWF reclama establecer una metodología homogénea nacional para la evaluación y planificación de riesgos, bajo esquemas de gobernanza colaborativa entre entidades. También destaca la urgencia de financiar adecuadamente la resiliencia territorial y aplicar una fiscalidad verde que incentive la conservación y penalice la contaminación.
En cuanto a la gestión de los incendios, la organización recordó la importancia de profundizar en el conocimiento de las causas y motivaciones que originan estos siniestros, mejorar la identificación de responsables y garantizar sanciones efectivas para disuadir futuras negligencias o actos intencionales.
Por último, la especialista en incendios forestales de WWF España señaló que el 80% de la superficie quemada el año pasado se concentró en solo dos semanas de agosto, y que el número de grandes incendios fue más del doble de la media histórica, reflejando una situación de emergencia creciente que demanda acciones urgentes en prevención y gestión forestal.
