La Agencia Balear de Agua y Calidad Ambiental (Abaqua) está ejecutando una inversión de 120 millones de euros destinada a modernizar y ampliar las depuradoras en todas las Islas Baleares, con el objetivo de garantizar que el cien por ciento del agua tratada cumpla con los estándares óptimos de calidad. Entre los proyectos más destacados figura la duplicación de la capacidad de tratamiento de la depuradora de Felanitx, donde se han destinado ocho millones de euros para ampliar sus instalaciones sin interrumpir su funcionamiento habitual.

Esta ampliación en Felanitx presenta un desafío técnico considerable, ya que las obras deben desarrollarse mientras la planta sigue operativa, lo que requiere implementar trabajos provisionales y actividades nocturnas, además de coordinar cuidadosamente la maquinaria para evitar daños en las zonas con tuberías y equipos activos. Esta estrategia garantiza la continuidad del servicio mientras se mejora la infraestructura.

Además de la ampliación de depuradoras, parte de la inversión se ha dirigido a la recuperación ambiental, como en las lagunas de Son Navata. Allí, se realizarán intervenciones para crear islas artificiales que faciliten la nidificación de aves, transformando estos espacios en áreas ecológicas multifuncionales que van más allá de su función original como puntos de restitución de agua depurada.

Abaqua gestiona actualmente un total de 80 depuradoras repartidas en el archipiélago balear. Su director gerente explicó que muchas de las instalaciones, especialmente en Mallorca, no contaban con una capacidad adecuada para el caudal recibido, lo que motivó la necesidad urgente de las obras en curso. El objetivo es elevar la calidad del tratamiento del agua para su reutilización, aunque persisten retos operativos causados por factores ambientales.

En particular, la salinidad elevada y episodios de lluvias torrenciales afectan el equilibrio biológico de las depuradoras. Los microorganismos encargados de la depuración pueden sufrir daños o interrumpir su reproducción, lo que retrasa la consecución de condiciones óptimas de funcionamiento. Mantener estable este sistema biológico es fundamental para que el agua tratada pueda volver a usarse de manera segura y eficiente.