Las compañías de Alicante enfrentan un entorno global renovado donde la eficiencia y el costo ya no constituyen los únicos criterios para decidir dónde producir o con quién negociar. Hoy, la seguridad en el suministro, la estabilidad política, la disponibilidad energética y la capacidad tecnológica se han vuelto aspectos cruciales para mantener la operatividad frente a tensiones internacionales que alteran las cadenas de valor.

Este cambio se analizó durante un foro de geoestrategia y geopolítica organizado por el Instituto de Estudios Económicos Provincia de Alicante (Ineca) en Elche. En ese espacio, expertos en economía y seguridad destacaron que, aunque la globalización no ha desaparecido, sus reglas se han transformado para adaptarse a un contexto marcado por la pandemia, la guerra en Ucrania y otros conflictos que impactan el comercio internacional.

Francisco Uría, economista y director del Instituto Español de Banca y Finanzas, señaló que un evento o declaración puntual en cualquier parte del mundo puede influir casi inmediatamente en los mercados globales, afectando a inversores, empresas y familias. Por eso, las firmas alicantinas ya no pueden basar sus decisiones solo en la búsqueda del menor costo, sino que deben incorporar la gestión de riesgos vinculados a la seguridad y la tecnología.

La mesa moderada por Inés Abad, secretaria general de Ineca, contó también con la participación de Francisco García-Almenta, quien aportó la perspectiva de la defensa y seguridad, resaltando la importancia de prever posibles rupturas en las cadenas de suministro y la necesidad de adaptarse a escenarios de incertidumbre internacional.

Además, durante el evento se expuso un diagnóstico de las fortalezas y debilidades económicas de la provincia a cargo del director de Estudios de Ineca, Santiago Carbó, que evidencia la urgencia de reorientar las estrategias empresariales para mantener la competitividad y el talento local en un mundo más complejo.

La jornada concluyó con la intervención de diversas autoridades, incluyendo al presidente de Ineca, Alfredo Millá, y representantes públicos como el alcalde de Elche y el presidente de la Generalitat Valenciana, quienes coincidieron en la necesidad de apoyar a las empresas en este proceso de adaptación ante un nuevo mapa global más volátil.