Barcelona se convirtió en escenario de una masiva protesta de autónomos, quienes expresaron su descontento ante las dificultades crecientes que enfrentan para mantener su actividad económica. Los manifestantes recorrieron el centro de la ciudad, exigiendo menos impuestos, reducción de la carga administrativa y más apoyos concretos que les permitan sostener sus proyectos.
La movilización, organizada por la Confederación Española de Profesionales Autónomos (CEPA) y la Plataforma 30N, reunió a representantes de distintos sectores que advirtieron sobre el cierre constante de pequeños comercios y la pérdida de poder adquisitivo que afecta a estos trabajadores. Bajo consignas como «Autónomos al límite» y «Basta de asfixia fiscal», los protestantes llegaron a la plaza Sant Jaume, donde se leyeron manifestos en defensa del colectivo.
El presidente de CEPA, Daniel Vosseler, señaló que los autónomos atraviesan una compleja situación causada por el aumento de las cotizaciones, la presión tributaria, el encarecimiento de la energía, la inflación y las trabas burocráticas. Según su análisis, estos factores impactan negativamente la viabilidad de miles de negocios y generan el abandono progresivo de esta modalidad laboral en España.
Vosseler rechazó públicamente declaraciones recientes de la comunicadora Sarah Santaolalla, que consideró injustas y alejadas de la realidad del sector. También criticó el respaldo que algunas autoridades gubernamentales brindaron a esas críticas, lo que, a su juicio, refleja una falta de sensibilidad institucional hacia un colectivo clave para la economía nacional.
Los organizadores alertaron que la situación actual provoca un descenso visible en la cantidad de autónomos y pequeños empresarios, quienes ven cada vez más difícil sostener su actividad ante los elevados costos y la excesiva intervención administrativa.
