El Área Metropolitana de Barcelona (AMB) estableció que a partir de 2028 quedará prohibida la circulación de vehículos con etiqueta ambiental B dentro de la Zona de Bajas Emisiones (ZBE). Esta medida afectará a entre el 20 % y el 30 % del parque móvil, incluyendo a decenas de miles de turismos diésel registrados desde 2006 y gasolina posteriores al 2000, que aún son comunes en los accesos a la capital catalana.

La etiqueta B identifica vehículos que, aunque no son los más contaminantes, emiten niveles de óxidos de nitrógeno y partículas considerados incompatibles con los objetivos de mejora de la calidad del aire. Desde 2020 ya estaban prohibidos en la ZBE los coches sin distintivo ambiental, que son los más antiguos, y ahora se suma esta restricción para avanzar en la descarbonización del transporte urbano.

Este endurecimiento también contempla la ampliación del perímetro de la ZBE, alcanzando municipios que anteriormente quedaban fuera, como Sant Andreu de la Barca, lo que aumenta el área afectada por la limitación vehicular.

Para los conductores afectados, las opciones serán renovar sus vehículos, con el coste que conlleva, o optar por modos de transporte más sustentables. Precisamente, el plan aprobado por la AMB incluye un ambicioso conjunto de medidas para impulsar alternativas de movilidad sostenible.

Entre ellas, destacan la expansión del servicio público de bicicletas AMBici a cinco municipios del Vallès, Baix Llobregat y Maresme, así como la intención de integrar el sistema de bicicletas de Barcelona, Bicing, dentro de esta red metropolitana, aunque aún se negocian los términos con el Ayuntamiento de la ciudad.

En el ámbito del transporte público, se lanzará un plan de choque para reforzar las líneas interurbanas de autobuses más saturadas, con la incorporación de aproximadamente 300 vehículos adicionales durante este año para mejorar la conexión con zonas críticas del sistema ferroviario de Rodalies.

Estas medidas forman parte de un plan más amplio que busca reducir la dependencia del automóvil privado, reducir las emisiones contaminantes y promover un cambio modal hacia opciones más sostenibles como la bicicleta y el transporte público, en línea con los objetivos ambientales y urbanos de la región.