Este verano, el sur de Europa se posiciona como el principal foco de la intención de viaje internacional, consolidándose como el destino preferido para quienes buscan turismo de larga distancia. Grecia, España e Italia lideran este crecimiento, gracias a la solidez en conectividad aérea y el atractivo tradicional de sus playas y ciudades.

Datos de Data Appeal Mabrian muestran que estas tres naciones han reportado un aumento notable en el interés de viajeros internacionales, impulsado por destinos urbanos y costeros. Atenas destaca no solo como ciudad sino también como la puerta de entrada a las islas griegas, complementando el comportamiento positivo observado en Barcelona, Roma, Madrid y Milán.

En paralelo, América del Norte mantiene una demanda firme, sostenida en parte por la realización del Mundial de Fútbol que se celebra en ciudades de Estados Unidos, Canadá y México. Esto impulsa especialmente a grandes metrópolis como Nueva York, Los Ángeles, Miami y Orlando, junto con rutas hacia la Costa Este y Costa Oeste.

En Canadá, destinos como Vancouver y Calgary también experimentan un crecimiento significativo, que va más allá del evento deportivo y refleja una recuperación sostenida del turismo en la región.

Pese a las dificultades derivadas de la inestabilidad política en Oriente Medio, Asia mantiene una demanda considerable. Las regiones de Asia Oriental y el sudeste asiático representan más de una cuarta parte de la intención de viaje internacional. Aunque Asia Oriental ha sufrido una ligera disminución en la demanda, la confianza en estos destinos sigue fuerte, con flujos tanto intercontinentales como regionales.

El informe identifica que, ante los aumentos en costos y las alteraciones en las rutas aéreas causadas por el conflicto en Medio Oriente, los viajeros optan mayormente por destinos percibidos como más cercanos y accesibles. Esto redefine la distribución habitual del turismo de larga distancia, favoreciendo lugares de fácil conexión y familiaridad.

Así, cinco tendencias claves emergen para esta temporada estival:

  • El sur de Europa como epicentro del crecimiento turístico internacional.
  • Mantenimiento y crecimiento moderado en América del Norte, potenciado por eventos internacionales.
  • Resistencia de Asia pese a la incertidumbre geopolítica y la reducción parcial de la demanda hacia Asia Oriental.
  • Preferencia por destinos considerados seguros, accesibles y con buena conectividad aérea.
  • Reorganización natural de los flujos turísticos de larga distancia hacia zonas más familiares para los viajeros.

Este panorama refleja un escenario en el que las dinámicas globales de conectividad y estabilidad influyen directamente en las elecciones de los turistas internacionales, ajustando los destinos más solicitados según factores externos que afectan la movilidad y la percepción de seguridad.