Ajustar la potencia de transmisión del router puede ser la solución para ampliar la cobertura WiFi en el hogar sin gastar en un dispositivo nuevo. Esta función, presente en muchos modelos, permite que la señal inalámbrica llegue más lejos al aumentar la energía con la que se emite desde las antenas del equipo.

La potencia se mide en miliwatios (mW) o decibelios-miliwatio (dBm), y en routers domésticos suele variar entre 50 y 100 mW, equivalentes aproximadamente a 17-20 dBm. En el caso de un modelo ZTE suministrado por una operadora, el ajuste se realiza ingresando en la configuración del router, dentro del apartado “Red local” y luego en “WLAN”. Allí se puede modificar el nivel de potencia en una escala entre 20% y 100% para cada banda de frecuencia: 2,4 GHz y 5 GHz.

Incrementar este valor favorece que la señal alcance zonas más alejadas dentro de la vivienda, aunque no garantiza una mejora en la calidad de la conexión ni en la velocidad. Además, la potencia máxima está regulada por normativas europeas para evitar interferencias y problemas de salud, situando el límite en 100 mW (20 dBm) para la banda de 2,4 GHz.

Es importante destacar que esta configuración no es la única forma de optimizar la red WiFi. Aspectos como la ubicación del router, la orientación de las antenas y la selección del canal menos saturado siguen siendo determinantes para obtener una mejor conexión y minimizar interrupciones.