Una parte significativa de la población española percibe que las nuevas normativas comunitarias relacionadas con el bienestar animal podrían aumentar el costo de los alimentos de origen animal. Sin embargo, este mismo grupo muestra disposición para asumir un precio mayor, siempre y cuando las regulaciones aseguren el respeto a los animales y criterios sostenibles.

El desconocimiento respecto a estas normativas es alto; más de la mitad de los encuestados aseguran no estar familiarizados con las reglas europeas que regulan el bienestar de los animales en las explotaciones ganaderas. A pesar de ello, existe un consenso en que mejorar el trato hacia los animales puede traducirse en un beneficio tanto para su cuidado como para la calidad del producto final.

La preocupación y demanda de transparencia crece entre los consumidores: un amplio porcentaje declara interés en conocer la trazabilidad de los alimentos de origen animal que consume. Esta información se relaciona con una conciencia creciente sobre los impactos de la alimentación en la salud y el medioambiente.

En respuesta, el sector ganadero ha avanzado en prácticas más responsables, como la reducción en el uso de antibióticos, la utilización de pastos naturales y la obtención de certificaciones ecológicas. Estas mejoras ayudan a mejorar la percepción pública en ciertos segmentos del mercado, aunque el desconocimiento general sobre el sector sigue siendo un desafío importante.

El informe que recoge estas conclusiones plantea la necesidad de un mayor compromiso tanto de la industria como de la gran distribución para difundir estos valores de bienestar, sostenibilidad y seguridad alimentaria. Este esfuerzo conjunto, apoyado por las interprofesionales del sector, es clave para fortalecer la confianza del consumidor.

Además, el estudio identifica cuatro áreas fundamentales para consolidar la sostenibilidad de la ganadería en España: la económica, la social, la medioambiental y la normativa-institucional. Entre las debilidades que enfrenta el sector destacan la fragmentación empresarial y la dependencia de mercados internacionales, mientras que las amenazas se relacionan con regulaciones ambientales y volatilidad en los precios.

Como aspectos positivos, el sector cuenta con elevados estándares de seguridad y calidad en sus productos, y se enfrenta a la oportunidad de crecer ante un aumento en la demanda global de alimentos, un factor que podría beneficiar a la ganadería nacional.