La pesca artesanal en la Costa Daurada y las Terres de l’Ebre enfrenta un grave problema que se ha intensificado en los últimos años: los ataques de delfines a las redes de los pescadores. Estas embarcaciones pequeñas, que operan cerca de la costa capturando principalmente merluza y bacalao, sufren daños económicos y pérdidas de producto debido a esta conducta por parte de los cetáceos, que muerden las redes hasta crear orificios por donde escapa la pesca.

Este fenómeno, detectado inicialmente en 2019, alcanzó este año un pico de agresividad sin precedentes. Los pescadores denuncian la gravedad del daño, tanto por la pérdida directa del pescado como por el elevado costo que supone reparar o reemplazar las redes, cuyo valor oscila entre 6.000 y 10.000 euros cada una. Moisès González, pescador de Cambrils, admite estar desesperado ante la situación y reclama una respuesta eficaz para proteger su trabajo, aunque reconoce que los delfines deben seguir siendo protegidos.

La Confraria de Pescadors de l’Ametlla de Mar, una de las cofradías más importantes del país con unas veinte embarcaciones dedicadas a la pesca artesanal, también muestra preocupación. Su patrón mayor, Miquel Brull, señala que no comprenden por qué los delfines actúan de esta forma y considera urgente contar con un análisis científico que explique estos comportamientos. Además, advierte que el problema, que ya afecta las embarcaciones del golfo de Sant Jordi, probablemente se extenderá a lo largo de toda la costa catalana.

En respuesta a esta situación, en años recientes el gobierno regional aprobó ayudas destinadas a que los pescadores adquirieran dispositivos sonoros disuasorios para mantener alejados a los delfines. Sin embargo, según testimonios de los propios pescadores, estos aparatos han perdido eficacia porque los cetáceos se han habituado al ruido y ya no los evitan. Por eso, los pescadores reclaman la reactivación de estas ayudas para hacer frente a las crecientes pérdidas.

En 2023, la Generalitat otorgó ayudas compensatorias tras un estudio científico que certificó los daños provocados por los delfines. Clàudia Masdeu, gerente de la Confraria de Cambrils, pide que estas ayudas se convoquen también para los próximos años 2024, 2025 y 2026, y reclama una mayor implicación administrativa para respaldar a los trabajadores del sector en esta situación complicada.

Además, el Departament d’Agricultura, Ramaderia, Pesca i Alimentació ha solicitado al gobierno central un incremento en la cuota de captura de atún para los pescadores afectados, buscando mejorar las condiciones de pesca y compensar las pérdidas ocasionadas por los ataques de los delfines.