El gasto total para criar a un hijo en España desde su nacimiento hasta la emancipación supera los 335.000 euros, una cifra que ha crecido cerca de un 60% en las últimas dos décadas. Este aumento significativo está impulsado principalmente por el encarecimiento de alimentos, vivienda, educación y servicios relacionados con la conciliación familiar.

Un estudio elaborado por Raisin, plataforma europea especializada en ahorro e inversión, revela además una diferencia relevante entre el coste de criar a un niño y a una niña. Mientras el desembolso promedio para un niño ronda los 335.837 euros, para una niña es de 330.277 euros. Esta brecha se explica principalmente por el distinto momento de independencia económica, ya que, según el informe, los hombres permanecen en el hogar familiar más tiempo que las mujeres.

El retraso en la emancipación impacta directamente en el gasto familiar, ya que los hombres se independizan a los 30,5 años en promedio, mientras que las mujeres lo hacen a los 29,4 años. Este año adicional en casa implica un esfuerzo económico prolongado para los hogares, sumando unos 5.600 euros más en la crianza de un niño respecto a una niña.

Si se compara con la realidad de hace veinte años, el coste para criar a un hijo era cercano a los 210.000 euros, lo que refleja un aumento sostenido que no solo responde a la inflación acumulada, sino también al incremento en los precios de sectores clave como la alimentación, la vivienda y la educación, así como a cambios en los hábitos de consumo y a la demora en la independencia de los jóvenes.

Analizando el desglose de los gastos, la alimentación sigue siendo el capítulo más oneroso dentro del presupuesto familiar, superando los 130.000 euros a lo largo del periodo que va desde el nacimiento hasta la independencia del hijo. A esta partida le siguen la educación, que representa más de 41.000 euros, y la inversión en ropa y calzado, con un coste que supera los 35.000 euros.

Además, otros rubros como productos de higiene, transporte, ocio y celebraciones han experimentado aumentos relevantes en estos años, elevando aún más la factura global de la crianza. Si bien estas cifras representan un promedio, los autores del estudio aclaran que el gasto específico varía significativamente según las características, necesidades y hábitos de cada familia, así como del comportamiento futuro de los precios en el país.