La Torre de Control Marítimo de A Coruña, un edificio fundamental pero poco conocido, abrió sus puertas al público en una iniciativa que permitió conocer sus particularidades técnicas y operativas. Durante la visita, responsables de Salvamento Marítimo explicaron aspectos sorprendentes sobre la construcción y el trabajo cotidiano que se desarrolla en esta estructura indispensable para la seguridad marítima.
Uno de los elementos más notables es la capacidad de la torre para oscilar ligeramente durante los temporales, un movimiento que en las plantas superiores puede sentirse y hasta provocar mareos a algunas personas. Originalmente, las lámparas colgaban del techo, pero debido al balanceo y la consecuente generación de sombras que afectaban a los trabajadores, se optó por instalar luces empotradas que eliminan ese problema.
Además, las puertas de la torre están diseñadas para desplazarse mínimamente y evitar daños en la estructura. Este sistema previene que las puertas se rompan cuando el edificio se mueve por la acción del viento. Los mecanismos, similares a los que protegen a los radares, requieren reemplazos periódicos debido al desgaste producido por las ventiscas.
El ascensor se considera un recurso clave para el personal que trabaja en turnos de 24 horas en las más de treinta plantas del edificio, dado que subir y bajar sin esta ayuda sería agotador y poco práctico. En tono de humor, el jefe de Salvamento Marítimo resaltó la importancia de la cafetera en la sala de mando, donde las responsabilidades se distribuyen en turnos intensivos durante parte del año, seguidos de períodos de descanso.
Entre las curiosidades que más llamaron la atención de los visitantes estuvo el tiempo de respuesta en emergencias marítimas. Los helicópteros de rescate tienen un margen de solo diez minutos para estar en el aire tras recibir una alerta, mientras que las embarcaciones deben zarpar en no más de veinte minutos. La flota incluye siempre dos helicópteros para garantizar la disponibilidad, aun cuando uno se encuentre en mantenimiento.
Finalmente, los responsables compararon el fondeo de barcos en la rada de Ares con un "parking de supermercado", donde las embarcaciones esperan autorización para entrar en puerto. Esta metáfora facilitó la comprensión del control y la organización que manejan en el entorno marítimo.
