El desarrollo de tecnologías para el transporte marítimo sostenible avanza con la producción de amoníaco verde en el Campo de Gibraltar, que se posiciona como un polo estratégico para la descarbonización naval. Este compuesto, derivado del hidrógeno verde, será el combustible principal de una flota de diez buques graneleros propulsados con motores duales capaces de funcionar con amoníaco y diésel.

La planta productora, promovida por Moeveen San Roque, se integrará en el Valle Andaluz del Hidrógeno Verde junto a otro proyecto de Avalon Renovables en Los Barrios. Estos desarrollos permitirán contar con amoníaco verde antes de que finalice la década, un paso clave para garantizar que la electricidad empleada para su fabricación provenga de fuentes renovables, vital para cumplir con los objetivos de reducción de gases de efecto invernadero.

La naviera belga CMB. TECH, propietaria de filiales como Bocimar y Euronav, ha confiado en la empresa suiza WinGD para diseñar los motores marinos que impulsarán estos buques. En junio, el motor X72DF-A alcanzó un hito tras superar rigurosas pruebas de homologación en China, certificadas por Lloyd’s Register y sociedades de clasificación como ABS y CCS. Este motor dual inyecta amoníaco a alta presión y utiliza una pequeña dosis de diésel como combustible piloto para la ignición.

Este sistema consigue una eficiencia comparable a la de motores diésel convencionales, pero con una reducción potencial de emisiones de gases contaminantes de hasta un 90%. Además, el amoníaco presenta ventajas técnicas frente al hidrógeno puro, ya que no requiere almacenaje criogénico extremo ni alta compresión, lo que facilita su manejo y transporte, multiplicando así sus posibilidades de uso comercial en la industria naval.

Los buques propulsados por este motor, con capacidad de hasta 210.000 toneladas de peso muerto, recorrerán próximamente las principales rutas comerciales marítimas, marcando un avance significativo en la reducción de la huella ambiental de uno de los sectores más contaminantes a nivel global. La puesta en marcha de esta infraestructura en el Campo de Gibraltar refuerza a la zona como un referente dentro de la transición energética marítima.