El sector farmacéutico en Europa Occidental enfrentará una contracción en su producción durante 2026, según un informe de Crédito y Caución. Esta reducción se vincula directamente con las repercusiones del conflicto en Oriente Medio, que ha provocado un bloqueo en el estrecho de Ormuz, afectando el abastecimiento energético y la cadena logística.
El aumento en los precios del petróleo y el gas, junto con interrupciones en la distribución y mayores costos de transporte, han elevado significativamente los gastos de producción y distribución dentro del sector. En particular, los fabricantes de medicamentos genéricos y las empresas que desarrollan y producen bajo contrato han sufrido presiones financieras más intensas, dado que operan en plantas con alto consumo energético y enfrentan limitaciones regulatorias europeas para ajustar los precios de sus productos.
En contraste, las grandes farmacéuticas han logrado absorber mejor esos costos gracias a carteras diversificadas y mayor poder para fijar precios. Estas compañías presentan una menor vulnerabilidad por contar con productos de alto valor añadido y estabilidad financiera para afrontar la situación actual.
A nivel global, el informe destaca que las empresas farmacéuticas y biotecnológicas mantienen un buen acceso a financiación externa, lo cual sostiene sus inversiones en investigación y desarrollo (I+D), a pesar de los altos costos relacionados. No obstante, el sector se enfrenta a un desafío relevante: la expiración masiva de patentes que se extenderá hasta 2030, lo cual podría afectar el volumen total de producción.
La inteligencia artificial aparece en el estudio como una herramienta clave para mejorar la productividad, especialmente en las etapas preclínicas y de I+D, contribuyendo a optimizar la cadena de producción en los próximos años.
En el mediano y largo plazo, la demanda en los países desarrollados seguirá creciendo, impulsada por el envejecimiento poblacional y el aumento de enfermedades crónicas vinculadas al sobrepeso, que requieren medicamentos especializados y genéricos. Sin embargo, esta expansión podría verse limitada por recortes en el gasto público en salud y controles de precios más estrictos, lo que influiría negativamente en las inversiones para el desarrollo de nuevos fármacos.
