El mercado estadounidense mostró una clara división en su comportamiento durante una sesión marcada por la escalada de las tensiones geopolíticas en Oriente Medio. Mientras el Dow Jones logró cerrar con una ligera ganancia, el S&P 500 y el Nasdaq sufrieron retrocesos, reflejando la creciente cautela de los inversionistas frente a escenarios de incertidumbre internacional.

En concreto, el Dow Jones subió marginalmente, impulsado por sectores más consolidados y menos expuestos a la volatilidad, cerrando en una cifra superior a los 50.800 puntos. En cambio, el S&P 500 descendió un poco más del 0,2% y el Nasdaq, que incluye un mayor peso tecnológico, cayó cerca del 1%, señal evidente de una toma de ganancias en valores ligados a innovaciones y semiconductores.

El detonante de esta reacción fue un anuncio sobre un incidente en el Estrecho de Ormuz, donde un helicóptero Apache fue derribado. Esta noticia activó las alarmas entre los operadores, que interpretaron la situación como un posible preludio a una nueva cadena de represalias geopolíticas. Aunque no hubo una escalada formal, las palabras pronunciadas bastaron para mermar el apetito por activos de riesgo.

Este contexto llevó a una rotación dentro del mercado, con movimientos que privilegiaron los beneficios tangibles y las empresas con balances sólidos, frente a aquellas cuyo valor depende de expectativas de crecimiento a largo plazo. De ahí que el Dow Jones, compuesto principalmente por compañías de perfil más maduro, se comportara como un refugio relativo frente a la incertidumbre.

El sector tecnológico fue el más afectado. Las acciones relacionadas con inteligencia artificial y chips registraron las caídas más pronunciadas dentro del S&P 500, debido a la alta valoración que requieren tasas de interés bajas y crecimiento estable. Además, la venta se concentró en los activos más líquidos y con mayor concentración de inversionistas, intensificando su descenso.

Adicionalmente, tanto el S&P 500 como el Nasdaq se ubicaron significativamente por debajo de sus máximos históricos de cierre, indicando que la corrección de mercado está adquiriendo un carácter más persistente y deja de ser un movimiento meramente intradía. La combinación de factores geopolíticos y cambios en el apetito por el riesgo está moldeando una nueva fase de reordenamiento de posiciones en las bolsas estadounidenses.

En el ámbito de los bonos, el rendimiento del instrumento a diez años cayó, un reflejo de que los inversores buscan refugio en activos considerados más seguros ante la incertidumbre antes de la publicación de datos clave de inflación.