La noche del cierre de Fogueres 2026 en Alicante estuvo dominada por el fuego y la luz que envolvieron la ciudad durante varias horas. Al llegar la medianoche, una gran palmera de fuegos artificiales se elevó desde el Castillo de Santa Bárbara, iluminando el cielo y el casco urbano con mil seiscientos cohetes que pintaron el ambiente de blanco y destellos brillantes.
Minutos después, la tradicional cremà comenzó con la hoguera oficial adulta, denominada Singulares, ubicada en la plaza del Ayuntamiento y creada por el artista Pedro Espadero. Antes de que las llamas consumieran por completo la estructura, un simulacro de incendio en el rostro femenino central captó la atención de miles de asistentes, que presenciaron fuentes luminosas blancas e intermitentes que salían de los diecisiete metros y medio de altura de la hoguera, acompañadas de chispas en los laterales.
Simultáneamente, la hoguera oficial infantil, Equilibri, obra de Sergio Gómez, ya había quedado reducida a cenizas tras un espectáculo pirotécnico que combinó una traca con efectos de titanio y estruendos característicos de las «cajas chinas». Desde el interior de la estructura emergieron dos fuentes de luz que dieron paso a las llamas finales, que consumieron la creación infantil.
Tras la quema de las hogueras oficiales, el fuego se extendió por toda la ciudad para consumir los más de ciento ochenta monumentos distribuidos en diversas zonas. Este ritual tradicional marcó el fin de la tradición festiva, pero el espectáculo continuó con fuegos artificiales que se lanzaron en la playa de El Postiguet durante los días siguientes, del 25 al 29 de junio.
El espectáculo pirotécnico más destacado de la noche corrió a cargo de Pirotecnia Pibierzo, que debutó en la gran palmera con un montaje presupuestado en siete mil euros. Este show lanzó mil seiscientos cohetes voladores en tonos blancos variados, como lentejuela, perla y titanio, iluminando el cielo durante dieciocho segundos y alcanzando un diámetro cercano a los 300 metros en su máxima expansión, un momento que se convirtió en uno de los más emblemáticos y emocionantes de la Nit de Sant Joan en Alicante.
