La transformación digital de la Administración pública en Canarias se ha consolidado como una prioridad estratégica del Gobierno, que busca adaptar sus servicios a una sociedad cada vez más diversa y tecnológica. Este proceso no solo implica incorporar nuevas herramientas, sino también responder a diferentes niveles de capacidad digital entre los ciudadanos, desde nativos digitales hasta quienes provienen de entornos analógicos.

La Dirección General de Transformación Digital de los Servicios Públicos, que depende directamente de Presidencia, trabaja sobre la base de planes flexibles que permiten evolucionar con los constantes cambios tecnológicos. La digitalización se enfoca especialmente en optimizar los tiempos de respuesta en trámites considerados críticos, como los relacionados con la dependencia, donde se han conseguido avances significativos gracias a la tecnología.

La inteligencia artificial (IA) forma parte central del proceso, aunque no se considera una solución mágica sino una herramienta que requiere garantías en seguridad y protección de datos. Su uso permite simplificar procedimientos y facilitar la interacción con la administración, pero debe combinarse siempre con atención humana para mantener la calidad del servicio.

En este marco, el objetivo es que la Administración pública no solo incorpore tecnologías emergentes, sino que adapte sus servicios para atender plenamente a colectivos con distintas capacidades digitales. Esto incluye quienes, a pesar de ser jóvenes y manejar redes sociales, necesitan apoyo en gestiones administrativas, así como personas mayores que han logrado integrarse exitosamente en entornos digitales.

Desde el inicio de la legislatura, se identificaron una decena de procesos estratégicos prioritarios para la mejora continua de la atención al público. Esta estrategia busca reducir los tiempos de espera y resolver las demandas ciudadanas de manera más eficiente, haciendo uso inteligente y responsable de los datos y la innovación tecnológica.