El misterio sobre la técnica que creó el plisado de los vestidos Delphos, diseñados por Mariano Fortuny, ha sido retomado por estudiantes y docentes del IES Universidad Laboral de Cáceres, tras más de un siglo con el método exacto desconocido. Fortuny, quien nunca reveló la fórmula completa, dejó una huella en la moda que hoy encuentra nuevas manos que intentan desentrañarla y reproducirla.
Inspirado en la túnica del Auriga de Delfos, una estatua griega antigua, Fortuny logró una prenda que revolucionó la moda femenina por su capacidad de adaptarse al cuerpo sin necesidad de patronaje previo. Este carácter innovador nace de un plisado que se mantiene firme sin alterar la caída del tejido, un misterio que el diseñador se llevó a la tumba sin haberlo documentado por completo.
Ante este enigma, los alumnos del Ciclo Superior de Patronaje y Moda comenzaron una investigación práctica para descubrir cómo se lograba aquella textura. Apoyados en una calandra industrial antigua —una máquina de lavandería heredada del internado que estuvo en el mismo recinto—, aplicaron calor y presión para fijar los pliegues en diferentes tejidos.
El proceso no resultó sencillo. A lo largo de meses, los estudiantes aprendieron que cada tipo de tela respondía de manera distinta a la combinación de humedad, calor y presión. El plisado se genera al fruncir el tejido primero y luego estabilizar ese efecto mediante temperaturas controladas y secado. Este trabajo artesanal requirió repetidos intentos, algunas veces fuera del aula, con secadoras domésticas para conseguir la durabilidad del plisado.
Este proyecto, iniciado a finales del año pasado y desarrollado durante todo el curso, no solo busca emular la técnica original, sino también entender la relación entre una máquina antigua y un procedimiento que, hasta ahora, permanecía como un secreto histórico de la moda. Así, los estudiantes de la Universidad Laboral reconstruyen un legado que representa uno de los hitos más importantes del diseño textil europeo.
