Los mercados bursátiles, especialmente el sector tecnológico, registraron una caída significativa en los últimos días, pero los operadores de Goldman Sachs afirman que no se ha producido todavía un pánico masivo entre los inversores. Aunque el indicador de impulso de la firma mostró una pérdida acumulada superior al 20% en las últimas cinco sesiones, el comportamiento del mercado sigue siendo indicativo de una toma de beneficios ordenada más que de una liquidación abrupta.

Esta dinámica se reflejó en la reciente caída de las acciones de Samsung, que descendieron cerca del 9% en su mercado local, y en el aumento del volumen en fondos cotizados de tecnología del S&P 500. La combinación de estas ventas, junto con la incertidumbre sobre la posible sobrecalentamiento en la infraestructura de inteligencia artificial y el anuncio de DeepSea sobre el desarrollo de microprocesadores, aceleró la jornada bajista sin que los inversores entraran en pánico.

Los instrumentos de alto impulso, medidos por Goldman Sachs a través del factor high-beta momentum, sufrieron un retroceso que superó el 6%, sin que se detectaran apoyos defensivos claros en el sector tecnológico. La inestabilidad reciente amplificó el volumen de operaciones en la Bolsa de Nueva York, alentada por la participación creciente de fondos apalancados. Sin embargo, a pesar de estas caídas, la amplitud del mercado se mantuvo saludable: más de 280 valores cerraron en números positivos durante esas sesiones, según Michael Wilson de Morgan Stanley.

El comportamiento acelerado del factor de impulso en bolsa fue un fenómeno abrupto que no se veía desde 2020, con un desplome superior al 20% en solo cinco jornadas. A pesar de esta velocidad de corrección, los expertos de Goldman Sachs describieron las condiciones como un proceso controlado de reducción de riesgo, lo que indica que la tormenta aún no llegó a generar un pánico generalizado en Wall Street.

En Asia, los fondos gestionados por algoritmos (CTA) vendieron de forma activa en la Bolsa de Seúl (KOSPI), a raíz de la presión sobre valores como SK Hynix y segmentos del negocio en la nube de META. No obstante, el sector minorista mostró fortaleza y terminó la sesión con flujos de entrada en niveles históricos para los últimos tres años.

El retroceso afectó incluso a sectores relacionados con microprocesadores de memoria, con empresas como Kioxia registrando pérdidas de más del 11% en una sola sesión. El índice general del mercado surcoreano cayó cerca de un 5% al cierre, reflejando la tensión general en el mercado tecnológico global pero sin indicar que el miedo haya dominado el sentimiento de los inversores.