La industria española conserva una base sólida que asegura el empleo, la producción y la inversión, pero persisten desequilibrios que dificultan su avance en el contexto europeo. Estas son algunas de las conclusiones destacadas en la presentación del IX Barómetro Industrial, realizada recientemente en Madrid por el Consejo General de la Ingeniería Técnica Industrial de España (COGITI) y el Consejo General de Economistas.

El estudio refleja que, aunque el sector mantiene estabilidad, no logra mejorar su posición competitiva debido a múltiples obstáculos estructurales. Entre los principales desafíos detectados se encuentran el reducido tamaño de las empresas, los elevados costes energéticos, la burocracia administrativa excesiva y la falta de talento especializado. Además, se subrayó la urgencia de actualizar el marco normativo que regula la actividad industrial para adaptarlo a las necesidades actuales.

El IX Barómetro se basó en una encuesta online realizada entre marzo y mayo de 2026, con la participación de casi 3.000 ingenieros especializados en el sector industrial. En el acto de presentación, intervinieron autoridades tanto del ámbito técnico como económico e institucional, como el presidente de COGITI, José Antonio Galdón Ruiz, y el presidente del Consejo General de Economistas, Miguel Vázquez Taín, además del economista Salvador Marín Hernández y un representante del Ministerio de Industria y Turismo.

Salvador Marín expuso un análisis complementario sobre la situación económica del sector, que evidenció cómo, pese a la estabilidad en indicadores clave, España no avanza en competitividad respecto a otras potencias manufactureras europeas. La radiografía económica planteó que la industria local requiere medidas específicas para superar las limitaciones asociadas a su estructura y entorno de operación.

El representante del Ministerio de Industria destacó la necesidad de una reforma legislativa que facilite el desarrollo industrial y reduzca las barreras actuales. En ese sentido, se propuso avanzar hacia una ley de industria más flexible y adaptada a los retos tecnológicos y económicos del presente.

El consenso entre los expertos apuntó a que, para que la industria española pueda aumentar su peso en el escenario europeo, es imprescindible impulsar políticas que fomenten la innovación, la inversión sostenible y la formación especializada. Solo así será posible mejorar la competitividad y la capacidad de adaptación de un sector clave para la economía nacional.