La Unión Europea dedicó desde 1994 una cantidad millonaria en ayudas al sector pesquero, pero según un informe de la ONG BLOOM, estos fondos no lograron mejorar significativamente el estado ambiental de los océanos ni la viabilidad económica de la pesca europea. El documento, titulado Miles de millones desperdiciados, cuestiona la eficacia de más de tres décadas de subvenciones y pide replantear los criterios de financiación en el próximo periodo presupuestario 2028-2034.

El estudio destaca que solo una mínima fracción de los recursos públicos se destinó a la conservación y restauración marina, mientras que la mayor parte apoyó actividades que no favorecieron la sostenibilidad. BLOOM calcula que la UE destinó alrededor de 31 000 millones de euros en términos constantes al sector pesquero, pero apenas el 2,7% se enfocó en la protección de los ecosistemas marinos.

Más preocupante aún es la dependencia del sector respecto a estas subvenciones. Según el informe, las ayudas públicas anuales superan los beneficios totales generados por la pesca comercial europea. Esto implica que el modelo actual de financiación mantiene un ecosistema económico insostenible, donde la rentabilidad de las flotas depende en mayor medida de las subvenciones que de sus resultados propios.

El informe alerta que los segmentos de la flota más subvencionados también son los que ejercen mayor impacto ambiental negativo, lo que refleja un problema estructural no resuelto por las políticas actuales. No obstante, BLOOM reconoce que no profundiza en otros factores que afectan la rentabilidad, como fluctuaciones del mercado o los costos energéticos, que también pueden influir en la situación del sector.

Este diagnóstico coincide con un momento clave, ya que las instituciones europeas discuten la asignación de fondos para el siguiente marco financiero plurianual. BLOOM reclama una evaluación estricta y transparente que garantice que los recursos públicos contribuyan de forma real al equilibrio ambiental y económico.