La industria de la automoción en Galicia experimentó un crecimiento significativo que la llevó a superar a la alimentación como la actividad manufacturera más importante de la región. En 2025, la producción de vehículos alcanzó un valor de 10.591 millones de euros, consolidándose como el primer motor económico industrial gallego, según datos recientes del Instituto Nacional de Estadística (INE).

Este avance no es fortuito. Galicia cuenta con una planta altamente productiva de Stellantis y un ecosistema consolidado compuesto por el Clúster de Empresas de Automoción de Galicia (Ceaga), que aglutina proveedores y fabricantes vinculados al sector. Aun en un contexto desafiante por la transición energética y la volatilidad del mercado global, la facturación del sector creció un 11,4% respecto al año anterior.

El conjunto de la producción automotriz aportó al sector manufacturero gallego casi un cuarto de la facturación total, que ascendió a 44.241 millones de euros. Las ventas específicas de vehículos alcanzaron 7.316 millones de euros, mientras que la producción de carrocerías superó los 206 millones, los equipos eléctricos y electrónicos llegaron a 1,3 millones, y otros componentes, piezas y accesorios sumaron más de 3.067 millones.

En contraste, la industria alimentaria gallega quedó en segundo lugar, muy cerca del umbral de los 10.000 millones de euros. Este sector incluye el procesado y conservación de carnes como vacuno, conejo y cabrito, que facturó más de 755 millones, y la producción avícola, con ventas superiores a 546 millones de euros. También destacan actividades como la elaboración de productos derivados cárnicos, panadería, pastelería, bebidas y platos preparados.

Además, la producción de piensos para animales sigue siendo un pilar fundamental dentro de la industria alimentaria, con ventas que alcanzaron los 1.625 millones de euros en 2025, consolidando su relevancia dentro de la economía gallega.

En paralelo, Galicia se prepara para un nuevo impulso en el sector automotriz con la llegada de SAIC, que invertirá cerca de 197 millones de euros en una planta de ensamblaje moderna, instalaciones administrativas y un circuito de pruebas. La empresa china planea importar principalmente componentes, aunque apuesta por fortalecer vínculos con proveedores locales, inaugurando así una nueva etapa de internacionalización en la región.