La Comunitat Valenciana registró un déficit de 28.965 viviendas durante 2025, incapaz de responder al fuerte incremento de nuevos hogares impulsado por un crecimiento poblacional que superó los 100.000 habitantes. Esta brecha contribuye a profundizar la crisis habitacional en la región, según un informe reciente de la Asociación Española de Consultoría Inmobiliaria (ACI).
En ese año, pese a que la población pasó de 5.425.182 a 5.528.180 residentes, solo se construyeron 8.846 viviendas nuevas en todo el territorio valenciano. Este ritmo es insuficiente para absorber la demanda generada por el aumento de hogares, que creció en un 16% a nivel nacional, mientras la oferta de viviendas terminó disminuyendo un 9% comparado con el año anterior.
El informe sitúa a Alicante y Valencia como dos de las provincias con mayor déficit, con una falta de 12.091 y 11.553 viviendas respectivamente, cifras que solo son superadas por Madrid, que alcanzó un desfase de 25.193 viviendas, seguida de Barcelona con 8.798. Este desequilibrio se reproduce en las provincias insulares, donde Baleares, Las Palmas y Santa Cruz de Tenerife acumulan cerca de 7.000 viviendas menos de las necesarias.
Las causas del creciente desequilibrio residencial se vinculan a una doble dinámica: el aumento acelerado de hogares reales creados y la caída en la producción efectiva de viviendas terminadas. Esto tensiona el mercado inmobiliario y complica el acceso a la vivienda para sectores emergentes y la población inmigrante que impulsa el crecimiento demográfico regional.
A pesar de este panorama, el documento de la ACI resalta algunas señales positivas: los visados de obra nueva mostraron un crecimiento superior al 22% desde 2024, y la gestión de calificaciones provisionales se aceleró en los dos últimos ejercicios. Estas cifras contribuyen a una expectativa de aumento en la construcción de viviendas que podría aliviar el déficit en el futuro cercano.
En comparación con el año anterior, la brecha en Valencia y Barcelona creció a menor ritmo, debido a una moderación en la creación de hogares y el incremento de vivienda protegida en Barcelona. Madrid y Alicante, en cambio, intensificaron su déficit por el aumento de hogares, aunque mantienen impulso en la tramitación de nuevas viviendas.
