La construcción masiva de centros de datos para soportar el desarrollo de inteligencia artificial se consolida como un factor clave que presiona al alza los costos y mantiene alta la inflación en Estados Unidos. Según un estudio de la Columbia University, las inversiones acumuladas en esta infraestructura tecnológica podrían alcanzar los 8 billones de dólares para 2032, una cifra comparable a cinco veces el valor total del mercado inmobiliario neoyorquino.
Este crecimiento exponencial en gastos impacta directamente en el precio de componentes electrónicos esenciales, como memorias y chips de almacenamiento, cuya escasez de materiales eleva los costos de producción. En respuesta, empresas líderes del sector tecnológico, como Microsoft, Nintendo y Sony, han incrementado los precios de sus dispositivos, mientras Apple reporta el mayor aumento en gastos en cuatro décadas.
En el presente año, las grandes compañías tecnológicas, incluyendo Alphabet, Amazon, Meta, Microsoft y Oracle, destinaron alrededor de 741.000 millones de dólares en infraestructura tecnológica, un aumento notable del 75% respecto al año anterior. Este despliegue apunta a fortalecer los centros de datos que soportan aplicaciones de inteligencia artificial y servicios en la nube.
El rol del nuevo presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, es crucial en este contexto. Aunque reconoce que el avance tecnológico podría eventualmente contribuir a reducir precios al aumentar la productividad y hacer más eficientes las cadenas de abastecimiento, enfrenta el reto inmediato de lidiar con un índice inflacionario que se mantiene elevado.
Mientras la gasolina experimenta una caída en sus precios y las tensiones comerciales globales se relajan, la inflación estadounidense no cede debido a esta nueva presión originada en la demanda de servicios tecnológicos y electricidad asociada al funcionamiento de estos centros de datos. Estas instalaciones requieren un consumo energético significativo, lo que a su vez eleva las tarifas eléctricas domésticas.
